
Inyectables adelgazantes
Paraguay bajo la lupa: grave advertencia de salud en medios brasileños
Un reportaje del programa Fantástico, de la cadena brasileña Globo, volvió a poner a Paraguay en el centro de una grave alerta sanitaria regional. La investigación expuso el crecimiento descontrolado del contrabando de fármacos adelgazantes que salen del país sin controles efectivos. Medicamentos sensibles, que requieren receta médica y cadena de frío, se comercializan libremente en territorio paraguayo. La falta de fiscalización de las autoridades sanitarias permite que estos productos crucen la frontera sin trazabilidad. Mientras Brasil endurece normas e incautaciones, del lado paraguayo reina la permisividad. El negocio crece a la sombra de la inacción estatal.
El fenómeno no es nuevo, pero sí alarmante por su crecimiento exponencial. Medicamentos que requieren estricta prescripción médica, seguimiento profesional y conservación en cadena de frío son vendidos en Paraguay con una facilidad pasmosa, sin controles reales y en un contexto de permisividad institucional que resulta, como mínimo, irresponsable. El resultado es un circuito ilegal aceitado, rentable y cada vez más peligroso.
Las autoridades brasileñas consideran esta situación una amenaza directa a la salud pública. No solo por el volumen de productos que ingresan de contrabando, sino por las condiciones en las que lo hacen: sin trazabilidad, sin garantías de origen, sin refrigeración adecuada y fuera de cualquier marco sanitario. Aun así, del lado paraguayo, la reacción oficial sigue siendo débil, fragmentada y tardía.
Buena parte de estos medicamentos se comercializa sin receta médica, a través de redes sociales, ventas informales y canales digitales que operan a la vista de todos. Farmacias, droguerías y laboratorios locales venden grandes volúmenes sin verificar destino ni uso, alimentando una cadena que termina cruzando la frontera en manos de compristas, transportistas y redes criminales organizadas.
Para evadir los controles aduaneros, los contrabandistas utilizan métodos cada vez más sofisticados, ocultando los medicamentos en compartimentos secretos de vehículos, dobles fondos, debajo de tapizados e incluso dentro de neumáticos. En ninguno de los casos se respeta la cadena de frío, indispensable para la efectividad y seguridad de estos productos, que deben conservarse a temperaturas de entre 2 °C y 8 °C.
La Receita Federal de Brasil informó que durante el año 2024 fueron incautadas unas 2.500 unidades de estos medicamentos. Sin embargo, en 2025 la cifra se disparó a cerca de 30.000 productos adelgazantes, con un valor estimado de 30 millones de reales.
No obstante, las autoridades brasileñas advierten que estas incautaciones representarían apenas el 5 % del total que ingresa ilegalmente al país. Se estima que el contrabando de estos fármacos genera alrededor de 600 millones de reales anuales para las redes criminales.
Las cifras hablan por sí solas. Las incautaciones en Brasil se multiplicaron en cuestión de meses, y las autoridades admiten que lo decomisado representa apenas una fracción del total que ingresa ilegalmente. Detrás de cada caja incautada hay muchas otras que logran pasar, generando un negocio millonario que se sostiene gracias a la inacción del país de origen.
Más grave aún es el impacto humano. Ya se registraron casos de personas con complicaciones severas tras consumir estos productos adquiridos en el mercado ilegal. Personas que se aplicaron sustancias sin supervisión médica, confiando en fármacos de dudosa procedencia, fabricados o manipulados sin garantías mínimas de seguridad. Cada uno de esos casos debería encender alarmas rojas en las autoridades paraguayas.
El problema no es solo el contrabando, sino el sistema que lo permite. Laboratorios que producen, distribuidores que venden sin preguntar, farmacias que comercializan sin receta y organismos de control que no controlan. Todo ello conforma un escenario de riesgo sanitario que ya no puede explicarse como desborde, sino como grave negligencia.