
Un docente universitario recluido por abusar sexualmente de su hija de apenas 4 años, seguía dictando clases virtuales desde su celda en la penitenciaría regional de Ciudad del Este. Además, usaba el celular para amenazar a la madre de la niña. La situación fue revelada por el diario La Clave, lo que motivó una intervención inmediata del director del penal.
El jueves 10 de julio, el diario La Clave expuso un escándalo penitenciario que involucra a P. G. C. (42), un docente universitario recluido por el grave delito de abuso sexual infantil. A pesar de estar tras las rejas desde el 25 de junio, el procesado contaba con un teléfono celular dentro de su celda, desde donde impartía clases por videollamada y amenazaba a su expareja, madre de la víctima.
Tras la publicación periodística, el director del penal, abogado Joel Durañona, ordenó un cateo urgente. El procedimiento se realizó ayer alrededor de las 15:45, en el Pabellón Casino, donde se encuentra recluido el docente. Durante la requisa se incautó un celular marca Realme, color lila, con un chip Tigo, que se presume habría ingresado al penal con la complicidad de funcionarios corruptos.
El caso generó indignación pública al confirmarse que el hombre, imputado por haber abusado de su hija en reiteradas ocasiones durante las visitas ordenadas por el régimen de convivencia, seguía actuando con total impunidad desde la cárcel.
Durante el mismo operativo, los agentes penitenciarios allanaron otra celda, esta vez del interno Ever Ramón Reyes, procesado por extorsión, de donde se incautó otro celular marca Redmi, un cargador y G. 700.000 en efectivo.
La fiscal Vivian Coronel, a cargo de la investigación, tomó declaración a la niña en Cámara Gesell y ordenó peritajes físicos y psicológicos. En el celular incautado durante la detención del docente, los peritos hallaron videos íntimos del imputado con la menor, lo que confirmaría los hechos denunciados. La fiscal evitó dar detalles, pero aseguró que existen pruebas contundentes contra el sujeto.
El caso evidencia una vez más las graves falencias del sistema penitenciario paraguayo, donde incluso acusados de crímenes aberrantes acceden a celulares, dinero y privilegios, muchas veces con apoyo de personal penitenciario.
FUENTE: DIARIO LA CLAVE