
Una vez más, la inseguridad pone en jaque a la ciudadanía. A primeras horas de ayer, cuatro delincuentes armados irrumpieron en una sucursal del supermercado Biggie, ubicado en el barrio San Alfredo de Ciudad del Este, y rindieron a un cliente y empleados. Los criminales, que se movilizaban en dos motocicletas, redujeron a los presentes a punta de arma de fuego, tratando de llevarse la recaudación del fin de semana que estaba en una caja fuerte, que no pudieron abrir, pero lograron alzarse con una importante suma de dinero propiedad de un mecánico, cliente del local.
El asalto ocurrió alrededor de las 08:00 de la mañana, cuando el mecánico Fredy Alberto Cáceres Benítez, de 38 años, ingresó al local para realizar un depósito en el cajero automático del banco Ueno. El hombre ya había depositado G. 1 millón y contaba otros G. 4 millones que planeaba ingresar a la máquina, cuando fue interceptado por uno de los asaltantes. Armado con una pistola, el delincuente le exigió el dinero restante y lo obligó a tirarse al piso, mientras sus cómplices controlaban el lugar.
En ese mismo momento, otro cliente, un vendedor de helados, fue también encañonado y despojado de dos teléfonos celulares. Los trabajadores del local tampoco se salvaron del susto. Testigos relataron que una de las empleadas fue llevada a la fuerza hasta una oficina interna, presumiblemente para forzarla a acceder al área donde se guarda la recaudación.

Según los primeros datos, los asaltantes intentaron abrir la caja fuerte del local, pero no lograron su objetivo. Esto habría sido debido a un sistema de seguridad que requiere la intervención simultánea de un encargado del local y un representante de la empresa de seguridad para su desbloqueo. Minutos después del atraco, un carro fuerte llegó al sitio, reforzando la sospecha de que los criminales tenían información previa sobre la programación del retiro de valores.
Tras cometer el asalto, los malvivientes huyeron en dirección a la avenida Amado Benítez, tomando rumbo hacia Presidente Franco. Dos de ellos se desplazaban en una motocicleta blanca tipo GTR, los otros dos estaban a bordo de otra moto de color oscuro.
Hasta el momento, ni la Policía Nacional ni los encargados del supermercado confirmaron si los delincuentes llevaron o no la recaudación del fin de semana. Lo cierto es que, una vez más, un grupo de delincuentes actuó a sus anchas en plena mañana, dejando en evidencia la fragilidad del sistema de seguridad policial.
FUENTE: DIARIO LA CLAVE