
Transcurrió un año desde que el presidente de la República, Santiago Peña, entusiasmara a los altoparanaenses con la promesa de la construcción del anhelado Gran Hospital del Este. Sin embargo, la megaobra no pasó de ser un mero discurso populista; hasta la fecha no existe siquiera un terreno definido para su ejecución, alimentando la indignación social ante lo que muchos consideran una “gran mentira”.
El anuncio oficial se había realizado durante la inauguración del edificio de la Décima Región Sanitaria. El jefe de Estado aprovechó la histórica necesidad de la población para arrancar los aplausos de un sufrido sector. Pero un año después, el balance es nulo y las respuestas de las autoridades resultan evasivas, para dar a entender que nada se avanzó en la gestión.
Durante este tiempo, la ubicación del futuro nosocomio ha sido objeto de puras especulaciones. Inicialmente, el exrector de la Universidad Nacional del Este (UNE), Osvaldo Caballero, ofreció casi 6 hectáreas dentro del campus universitario en el km 8 Acaray. Sin embargo, los informes técnicos no aceptaron el terreno porque hay líneas de alta tensión de 700 kV. Su campo magnético podría interferir con el funcionamiento de equipos bioquímicos y electrónicos muy avanzados.
“Estamos viendo el terreno”
En sus posteriores visitas al departamento, Santiago Peña se ha limitado a responder vagamente con un “estamos viendo el terreno”, sin ofrecer plazos ni detalles concretos, sumido en el hermetismo. La propia ministra de Salud, María Teresa Barán, llegó a realizar recorridos por la zona en secreto para evitar el contacto con la prensa y no dar explicaciones sobre el proyecto.
Se evaluaron las opciones de terrenos: el campus UNE (Km 8), que fue descartado por interferencia de líneas de 500 kV. El predio del Infona (km 12) y el espacio militar (km 8), sin resultados. Consultado sobre la demora del proyecto, el director de la Décima Región Sanitaria, Dr. Federico Schrodel, admitió que los avances dependen exclusivamente de las gestiones al más alto nivel entre la ministra Barán, el presidente Peña y el Ministerio de Defensa, para destrabar la cesión de los predios observados.
A medida que avanza el periodo gubernamental con miras al 2028, la paciencia del electorado esteño se agota. La falta de gestión y el incumplimiento de las promesas en materia de salud pública siguen minando la credibilidad del Gobierno en el Alto Paraná.