
En contraste con los privilegios de los principales acusados, el joven Diego Miguel Medina Otazú, exsecretario privado de “Cucho”, sigue preso hace más de seis años, a pesar de los reiterados pedidos de revisión de su prisión preventiva. La Cámara de Apelaciones Penal confirmó recientemente su reclusión, alegando que no existen nuevos elementos que modifiquen su situación procesal.
La defensora de Medina, la abogada y concejal departamental Julia Ferreira (PLRA), calificó la decisión como una flagrante injusticia. “Mi cliente lleva más de seis años tras las rejas, sin condena, mientras el supuesto jefe del esquema, “Cucho” Cabaña, está cómodamente en su casa con arresto domiciliario. Esto no es justicia, es selectividad judicial”, expresó.
Ferreira recordó que Medina no figura entre los autores intelectuales ni financieros del esquema, y que su rol fue meramente administrativo. Sin embargo, el Ministerio Público se ha negado a revisar la medida cautelar, generando una evidente desproporción procesal.
Reinaldo “Cucho” Cabaña recuperó la libertad en 2024, tras cumplir la pena mínima en prisión preventiva o por “compurgamiento”, conforme a criterios judiciales cuestionados. Desde entonces, cumple arresto domiciliario en una lujosa residencia, mientras su defensa continúa interponiendo recursos que obstaculizan el avance del caso.
Para los observadores judiciales, el caso Berilo representa uno de los mayores fracasos del sistema de justicia paraguayo. Seis años después de la histórica operación encabezada por la Senad en 2018, que desmanteló el clan de “Cucho”, el proceso continúa estancado por maniobras legales y una tolerancia escandalosa de los tribunales superiores.