
Foz de Yguazú (Brasil) se prepara para dar un salto tecnológico en la lucha contra el dengue. A partir de 2026, la ciudad fronteriza implementará un sistema inteligente de monitoreo automático del mosquito Aedes aegypti, utilizando Inteligencia Artificial (IA) para detectar su presencia en tiempo real.
La iniciativa, fruto de una alianza entre la Universidad Estatal del Oeste de Paraná (Unioeste) y la Municipalidad de Foz, promete transformar el combate al mosquito transmisor del dengue, zika y chikungunya en toda la región de la Triple Frontera, donde Paraguay, Brasil y Argentina comparten no solo el turismo, sino también los desafíos sanitarios.
El proyecto, denominado “Desarrollo de Tecnología para el Monitoreo del Aedes aegypti Utilizando Inteligencia Artificial”, busca convertir a Foz en un laboratorio urbano de vigilancia sanitaria. El sistema combina sensores ópticos con algoritmos de inteligencia artificial que identifican al mosquito por el sonido de su vuelo.
“Cada especie tiene un timbre distinto, como una huella sonora. El Aedes aegypti posee una firma acústica inconfundible, y la inteligencia artificial es capaz de reconocerla entre miles de ruidos del ambiente”, explicó el profesor André Gustavo Maletzke, investigador de Unioeste y coordinador del proyecto.
Cuando el dispositivo capta el zumbido característico, envía la información en tiempo real a una central de monitoreo, donde los técnicos elaboran mapas de riesgo y detectan patrones de actividad del mosquito. Incluso puede determinar si el insecto ya ha picado a una persona, lo que permite una respuesta sanitaria inmediata en zonas críticas.
El gran objetivo es pasar de un combate reactivo a un control predictivo del dengue. Con esta tecnología, las autoridades sanitarias podrán anticiparse a los brotes, actuar antes de la propagación y optimizar el uso de recursos públicos.
El dispositivo más simple cuesta apenas 100 reales (G. 132.000), mientras que el modelo más avanzado llega a 1.000 reales (G. 1.320.000), un valor diez veces menor que el de tecnologías similares en el mercado internacional. “Con esta información podemos anticipar acciones de control y evitar el aumento de casos”, destacó Maletzke.
El desarrollo cuenta con la colaboración de la Universidad de São Paulo (USP), la North Carolina State University (EE.UU.) y la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), en Australia, instituciones que aportan conocimiento y validación científica al proyecto. La elección de Foz de Yguazú como ciudad piloto no fue casual. Su ubicación en la Triple Frontera, donde las condiciones climáticas y urbanas favorecen la reproducción del mosquito, la convierte en el escenario ideal para probar la nueva tecnología.
FUENTE: DIARIO LA CLAVE