
La campaña del candidato colorado a la Intendencia de Ciudad del Este, Roberto González Vaesken, se sostiene en prácticas que rayan en lo ilegal y lo inmoral. Funcionarios de la Fundación Tesãi denunciaron que son obligados a participar de sus encuentros políticos, organizados en el hotel de su propiedad, bajo amenaza de perder sus puestos de trabajo. La presión incluye la firma de planillas de asistencia, que sirven como mecanismo de control y castigo para quienes se nieguen a “alinearse” con el proyecto político del exgobernador.
El fin de semana pasado, nuevamente trabajadores de Tesãi fueron obligados a dejar sus puestos para asistir a un mitin en el hotel de Vaesken, denominado “encuentro de mujeres coloradas”. Según las denuncias, los propios jefes de áreas arreados a su personal, quienes debieron firmar una planilla de validación de candidatura, violando abiertamente la Constitución Nacional y los estatutos de la fundación.

En el encuentro, además de discursos políticos, se distribuyeron globos, pañuelos y remeras con la inscripción “Roberto Intendente”, todos presuntamente adquiridos supuestamente con fondos de la institución, lo que representa un desvío de recursos públicos. “Es una vergüenza total. Están usando el dinero de la fundación para hacer campaña política”, lamentaron los funcionarios, que filtraron pruebas de la manipulación.
Las críticas contra Vaesken se intensificaron luego de sus declaraciones en Radio La Clave, donde sostuvo que no hará campaña casa por casa ni visitará a los ciudadanos de Ciudad del Este, alegando que ya es “una figura conocida” y que solamente se reunirá con líderes colorados y presidentes de seccionales.
Su mensaje cayó mal incluso dentro de su propio partido, donde dirigentes de base ya expresan su hartazgo hacia lo que llaman las “exquisiteces” del candidato impuesto por Honor Colorado. “Roberto no sale de su hotel, no recorre la ciudad, quiere manejar a la dirigencia con órdenes y amenazas”, señalaron.
Lejos de un plan serio para Ciudad del Este, la propuesta de Vaesken se centra en viejas prácticas prebendarias. En un acto político en su hotel, prometió 1.500 puestos de trabajo en la Municipalidad a los seccionaleros, en caso de ganar los comicios. “En política hay que ser grato si uno quiere continuar, y por supuesto que voy a ser grato con la gente que me lleva a ser intendente”, declaró, dejando en claro que su estrategia se basa en el reparto de cargos y beneficios a cambio de lealtades. Incluso reconoció que esos 1.500 puestos “no serán suficientes” para satisfacer la demanda.
CORRUPTO
El paso de González Vaesken por la Gobernación del Alto Paraná (2018-2023) estuvo cargado de denuncias de corrupción y cuestionamientos en el manejo de recursos públicos. La Contraloría General de la República detectó un perjuicio patrimonial de G. 688 millones en la licitación del almuerzo escolar 2021, adjudicado irregularmente a la empresa Fitra SRL, caso que fue remitido al Ministerio Público.
También se denunciaron adjudicaciones direccionadas, uso indebido de maquinarias en propiedades privadas, y contratos millonarios con empresas ligadas a su entorno cercano, como Algemar S.A., vinculada a su hijo Federico. Una estación de servicio asociada a personas con antecedentes judiciales recibió pagos por más de G. 1.577 millones por provisión de combustibles en plena campaña electoral. Otro caso polémico fue la adjudicación de un escenario por G. 1.205 millones, realizada sin aval de la Junta Departamental, lo que reflejó un patrón de arbitrariedad administrativa.
La postulación de González Vaesken a la Intendencia no surgió de un consenso interno del coloradismo esteño, sino de una imposición directa de Honor Colorado, movimiento liderado por el expresidente Horacio Cartes, catalogado como “significativamente corrupto” por el Departamento de Estado de EE.UU. Vaesken se caracteriza por sus constantes cambios de bando. Electo gobernador en 2018 con el movimiento Colorado Añetete, rompió con ese sector para crear su propio movimiento departamental y luego se alineó con Honor Colorado. En 2022 lanzó su precandidatura al Senado, que abandonó poco después. En 2023 amagó nuevamente con postularse, pero desistió argumentando que debía culminar su mandato de gobernador, maniobra interpretada como un intento de eludir investigaciones judiciales. Hoy, con el respaldo del cartismo, intenta instalarse en la Municipalidad de Ciudad del Este, aprovechando el vacío político generado tras la destitución de Miguel Prieto Vallejos. El propio Vaesken ya adelantó que, gane o pierda esta contienda, volverá a presentarse en las municipales del próximo año.
FUENTE: DIARIO LA CLAVE