
Por causa de una avería en una de las motobombas desde la semana pasada el Hospital Regional de Ciudad del Este está sin agua, obligando a cerrar el quirófano y suspender cirugías. Las condiciones del centro asistencial público de cabecera son críticas. Ayer se repuso el servicio de agua a medias, pero el caudal es insuficiente para la demanda existente.
Uno de los puntos más lamentables es que en el área de quirófanos hay un tambor de 200 litros que los médicos utilizan para cuestiones básicas y se valen de jarras o vasos para al menos poder lavarse las manos o brindar algún servicio básico al paciente.
Las cirugías programadas están suspendidas, ya que es imposible intervenir a los enfermos en esas condiciones, por lo que los casos de urgencia son derivados a otros hospitales, como se dio con un niño que tuvo que ser trasladado al Hospital Los Ángeles para ser intervenido e internado. No es diferente en el caso de los adultos, que deben contar con la suerte para poder ser asistidos en los hospitales de Hernandarias, Presidente Franco o Minga Guazú.
“Es lamentable, tenemos que suspender las cirugías y mucha gente viene esperando hace tiempo. Los baños son asquerosos, todo es un desastre, el olor desagradable que inunda los pasillos. Es horrible la situación del Hospital Regional”, indicó una de las médicas que prestan servicios en el lugar.
Se pudo saber que uno de los motores de agua estaba averiado, pero ayer informaron que ya fue reparado. Sin embargo, la presión de agua que llegaba a las distintas dependencias era insuficiente para la amplia demanda. La directora del centro asistencial, doctora Kathia Ayala, fue a la capital del país en busca de recursos que ayuden a solucionar el grave problema.

PROBLEMAS CONSTANTES
A mediados de este año ya hubo una escasez prolongada de agua en el área de quirófanos, por el mismo motivo, una avería del motor de uno de los pozos. En la época la Décima Región Sanitaria se encargó de la reparación y advirtió que el problema volvería a repetirse. En el mes de abril también hubo el mismo inconveniente.
Uno de los médicos que presta servicios en el hospital calificó como “un escenario de guerra” lo que se vive a diario en el lugar, por las innúmeras precariedades y con pacientes que son de escasos recursos que son mandados a sus casas o a buscar atención en otros servicios, porque no hay condiciones para brindarles una asistencia mínima.
En los días de lluvia, las áreas de urgencias de ginecología y clínica médica se llenan de agua porque el techo está lleno de goteras.
SIN EQUIPOS
Uno de los principales equipos averiados es el tomógrafo, el único del Ministerio de Salud Pública en el Alto Paraná. El aparato sufrió desperfectos en el ventilador y a nivel local no se cuenta con el repuesto. De acuerdo a la empresa responsable, deben conseguirla en 30 a 60 días. Los más afectados son los pacientes oncológicos, que requieren de ese estudio para su tratamiento.
Lo mismo se da con el mamógrafo, en pleno “octubre rosa”, pues el brazo del equipo que comprime la glándula mamaria no funciona correctamente, obligando a los técnicos a realizar el procedimiento de manera manual, lo que retrasa y dificulta los diagnósticos.
FUENTE: DIARIO VANGUARDIA