
“El amor y el apoyo de la familia hacen la diferencia para mantener el tratamiento”, asegura.
Ejemplo de perseverancia: 35 años de lucha y tratamiento con diálisis
Liduvino Ramírez es un símbolo de esperanza y perseverancia al celebrar 35 años de tratamiento en hemodiálisis. Anima a otros pacientes con enfermedad renal a confiar y mantener la fe. Su historia demuestra que la diálisis no impide disfrutar de una vida plena. Fanático del Club Guaraní, recibió un agasajo que incluyó mensajes de aliento y una remera autografiada por los jugadores del equipo. El momento fue acompañado por familiares y médicos.
De profesión carpintero y poblador de la ciudad de San Lorenzo, don Liduvino comenzó su tratamiento en 1991. Siempre acompañado de su esposa Catalina, hace 35 años acude a sus sesiones de diálisis en el Hospital de Clínicas. La enfermedad se manifestó muy temprano. Cuando tenía solo 23 años, su cuadro clínico ya era grave. Los médicos le indicaron de manera urgente el tratamiento en hemodiálisis, que en aquel entonces era de alto costo.
“Ya habían nacido mis tres hijos, yo trabajaba bien, pero llegó un momento que ya no pude seguir. El dolor era insoportable, ya no podía comer y tenía mucho sangrado. Los médicos me indicaron que la opción para salvar mi vida era hacer diálisis, pero en la época era muy caro, y solo tendría efecto si me realizaba cada semana”. Los doctores le mencionaron que si tenía condiciones de realizarse el procedimiento semanalmente, debía hacerlo, “porque de nada sirve iniciar y dejar”.
Proveniente de una familia numerosa y humilde, Liduvino se encontró con dos barreras, las dificultades económicas y el temor de realizar el procedimiento. Era algo nuevo, por lo que amigos y familiares también tenían sus dudas para apoyarlo en la decisión. El panorama era sombrío, le daban solamente más algunos meses de vida. Fue cuando apoyado por su hermano, también carpintero, pudo iniciar la diálisis.
“Realmente yo tenía miedo, era todo nuevo, escuchaba sobre eso pero tenía temores. A quienes le comentaba nomás me decían que no haga. Pero mi hermano me dijo, ‘si vos te animás a hacer, si confías yo te ayudo como sea, para salvarte’. Era caro, pero él me apoyó y arrancamos con las sesiones. Realizando una o dos por semana el resultado era casi invisible, con tres veces de frecuencia semanal, ahí si ya reaccioné”.
NUEVA OPORTUNIDAD DE VIDA
Liduvino pasó primero por internaciones y luego por las sesiones de diálisis. El tiempo transcurrió y así completó tres años hasta recuperarse de aquel complejo estado. El tratamiento hizo efecto y volvió a su taller. Trabajaba a la par que acudía al hospital, jamás abandonó. Además, siempre llevó una vida saludable, sin vicios, bebidas ni tabaco, lo que le favoreció bastante, relató. Respecto al trasplante renal, fue una posibilidad, pero transcurrieron muchos episodios que imposibilitaron, explicó.
“Fueron tiempos difíciles, pero hice todo lo indicado y me recuperé. Pude trabajar muy bien por aproximadamente 25 años. Y sobre el trasplante renal, recuerdo que veía a una joven funcionaria del Congreso, hija única, que realizaba diálisis en el mismo hospital. Su familia tenía recursos, su mamá fue la donante, pero la chica falleció y eso me marcó muchísimo. Pero son situaciones que pueden ocurrir. Y estuve allí, cada tanto estábamos en eso, pero pasaban cosas y se cancelaba una y otra vez, entonces decidí no hacerlo, por algo sucedía eso; no era para mí, continué con mi diálisis. Pero sí, para quienes pueden hacerlo, yo siempre animaré a que lo hagan”.
GRATITUD POR LA VIDA
Su testimonio es una muestra de que un paciente puede recuperarse de un diagnóstico complejo y que, al contrario de las previsiones, se puede tener una vida larga. Don Liduvino está rodeado de su familia, disfrutando con su esposa de muchas etapas; tienen tres hijos y cinco nietos. El amor de la familia y su fe, son su sostén y su agradecimiento es profundo.
“Yo tengo mucho que agradecer, creo mucho en Dios y la Virgen, a ellos gracias por la oportunidad que me dieron: a mi familia, a todos mis hermanos y hermana: a mi esposa, una mujer fantástica que Dios puso en mi camino. Antes me parecía que todo esto era algo natural, pero ahora, cuando más pasa el tiempo, más valoro la vida. Es algo increíble, 35 años es muchísimo. Los médicos y licenciadas, los primeros que me atendieron ya se jubilaron, a ellos y a todos los que siguieron asistiéndome infinitas gracias”.
La esperanza y el amor de la familia que lo mantuvieron fuerte todo este tiempo, es lo que también anhela para con otros pacientes. “Que no tengan miedo, es una opción para seguir viviendo, un tratamiento que no te imposibilita una vida plena y en esto es demasiado importante el apoyo de la familia. Allí, por ejemplo, en la sala está también Armando, comenzó con 15 años, ahora tiene 40 años, hace 25 años se dializa”.
EMOTIVO AGASAJO
Liduvino realiza su tratamiento en el Hospital de Clínicas, donde el personal del Departamento de Nefrología de Adultos celebró su logro, destacando al paciente como símbolo de perseverancia en la adherencia al tratamiento.
“Una de las preguntas más frecuentes en el consultorio es cuánto tiempo puede vivir una persona que inicia diálisis. Es una pregunta difícil de responder, por eso queremos celebrar la vida de este paciente y a través de él, la de todos nuestros pacientes, para demostrar que en diálisis también se puede tener una vida larga y plena”, expresó el Prof. Dr. Marcos Martínez, jefe del área de nefrología.
El profesional médico destacó el compromiso sostenido del paciente y de su esposa Catalina Riquelme, una aliada fundamental es este significativo proceso. Durante el encuentro, se vivieron varios momentos emotivos, ya que Liduvino conquistó el afecto del personal de salud y también de sus compañeros pacientes.
Además, otro momento especial del agasajo se produjo con la proyección de un video realizado por el Club Guaraní, que sumó mensajes de aliento de los jugadores y una camiseta autografiada para el fanático seguidor.