
Puente Internacional de la Amistad.
Detrás de la multitud: el grito invisible de las víctimas de trata en la frontera
El intenso movimiento en el Puente de la Amistad oculta un delito frecuente en la frontera entre Paraguay y Brasil. La trata de personas se mantiene activa mientras miles de personas cruzan a diario el paso internacional sin levantar sospechas. Al menos dos veces al mes, fuerzas de seguridad y organizaciones sociales reciben denuncias de adolescentes, mujeres y hombres explotados en distintas ciudades brasileras.
La mayoría de las víctimas paraguayas cruza la frontera engañada con promesas de trabajo en otras ciudades o países. El contacto suele darse a través de personas cercanas. En muchos casos, familiares o conocidos convencen a las víctimas de viajar. El engaño se revela al llegar a destino, cuando se les quita el teléfono celular, se limita el contacto con la familia y se les imponen deudas imposibles de pagar.
De acuerdo con los datos, la trata es más común de lo que se reconoce públicamente. Indicó que la falta de control en la frontera favorece el delito y que la mayoría de los casos está vinculada a la explotación laboral, principalmente en talleres textiles y en el sector agrícola.
Las víctimas suelen ser personas de bajos ingresos, con escasa escolaridad, hablantes de guaraní y provenientes de zonas rurales de departamentos como San Pedro, Canindeyú, Concepción y Caaguazú. Tras un período inicial de trabajo, comienzan las restricciones de alimentación, educación y comunicación, con el objetivo de generar dependencia total del empleador.
También se registran casos de explotación sexual, especialmente de mujeres migrantes de otros países latinoamericanos. Las víctimas son confinadas en lugares insalubres y sometidas a violencia psicológica, física y sexual. En algunos casos, son obligadas a transportar drogas.
Existen además sospechas de trata con fines de extracción de órganos, aunque no hay confirmación oficial. En otras situaciones, familias enteras son engañadas con promesas de mejores condiciones de vida y los niños viajan junto con los adultos.
El Consulado paraguayo en Brasil asiste de forma permanente a las víctimas. Luego de ser rescatadas, son repatriadas y derivadas al Ministerio Público, con apoyo de la Defensoría Pública y los juzgados de la niñez.
La Policía Federal brasileña reconoce dificultades para detectar el delito. El delegado ejecutivo Sérgio Luis Stinglin de Oliveira explicó que el volumen de tránsito en el Puente de la Amistad impide controles totales. La fiscalización se realiza por muestreo y con apoyo tecnológico.
Para que el delito sea tipificado como trata de personas, se debe comprobar la captación, el traslado y la explotación. Esta exigencia hace que los procesos sean escasos y que muchos casos no lleguen a ser investigados.