
Las autoridades brasileñas encontraron en una camioneta con chapa paraguaya fusiles, pistolas y drogas escondidos en un doble fondo.
El crimen organizado que opera libremente en la frontera paraguaya volvió a quedar expuesto tras un importante golpe ejecutado por agentes de la Policía Rodoviaria Federal del Brasil.
Tres ciudadanos paraguayos, dos hombres y una mujer, fueron detenidos con un cargamento de armas de uso militar y una importante cantidad de drogas, todo escondido en un fondo falso de una camioneta con chapa paraguaya.
El procedimiento se realizó sobre la ruta BR-277, a la altura del municipio de Guarapuava, a unos 530 kilómetros de nuestro país, cuando los federales interceptaron una camioneta Kia Sorento.
Según los informes, el vehículo era conducido por un compatriota que viajaba acompañado por una mujer y otro hombre, todos de nacionalidad paraguaya. Al ser verificados señalaron que estaban de paseo, pero demostraron una conducta extraña y llamaron la atención de los intervinientes.
Durante la inspección, los agentes detectaron irregularidades en la carrocería del vehículo, lo que motivó una revisión más minuciosa. Al retirar las dos ruedas delanteras, encontraron un doble fondo cuidadosamente preparado en la chapería y el chasis, donde estaban ocultas las armas y la droga.
Los uniformados informaron que dentro del compartimiento se encontraron tres fusiles calibre 5.56 mm, de uso exclusivo militar; cinco pistolas calibre 9 mm, siete cargadores para fusil calibre 5.56 mm y 16 cargadores para pistola 9 mm. Además, se incautaron 20,5 kilos de hachís, distribuidos en varios paquetes.
De acuerdo con la investigación preliminar, todo el arsenal y la droga habrían salido del Paraguay y tendrían como destino final las favelas del Brasil, donde operan peligrosas facciones criminales.
Los investigadores sostienen que el cargamento pertenece a una red internacional de tráfico de armas y drogas, con base logística en Ciudad del Este, punto clave del contrabando fronterizo. .
Los detenidos, dos hombres de 31 y 32 años y una mujer de 36, fueron acusados de tráfico internacional de drogas y de armas de uso restringido de las Fuerzas Armadas brasileñas. Por razones de seguridad, sus identidades no fueron reveladas por las autoridades.