
El famoso esquema de compra de cédulas o “trato apu’a” se estaría reactivando en el Este, para revertir el mal posicionamiento del candidato colorado, con miras a las elecciones del domingo (imagen ilustrativa).
Vuelven las viejas prácticas: denuncian supuesta compra de votos en vísperas de las elecciones
A escasos días de las elecciones municipales del domingo 9 de noviembre, fuentes fidedignas revelan una práctica que parecía relegada al pasado más oscuro de la política paraguaya: la compra masiva de votos en los barrios periféricos de Ciudad del Este. Según denuncias que merecen credibilidad, operadores del candidato colorado Roberto González Vaesken estarían ofreciendo entre 100 y 200 mil guaraníes “por cédula” para asegurar votos a favor de su candidatura a intendente por la Asociación Nacional Republicana (ANR). Esto se debería a que, según las encuestas, los colorados están muy por debajo de YoCreo en las intenciones de voto.
La modalidad denunciada no es nueva en el repertorio colorado. Se trata del conocido “trato apu’a”, una expresión que ingresó al léxico político nacional tras un escándalo ocurrido durante las elecciones nacionales de 2013. En aquella ocasión, el senador Silvio “Beto” Ovelar (ANR) fue filmado en un asentamiento ovetense mientras organizaba la compra de votos de colorados y el “alquiler” de cédulas de identidad de ciudadanos liberales.
El video mostró a Ovelar ofreciendo a su interlocutor hacer un “trato apu’a” (trato sucio, en guaraní), frase que le valió un apodo que lo acompañaría para siempre y una suspensión de dos meses sin goce de dieta por parte de sus pares en el Senado.
Ahora, más de una década después, el mismo esquema estaría siendo implementado en los barrios más vulnerables de la capital del Alto Paraná, donde la necesidad económica de muchas familias se convierte en terreno fértil para este tipo de prácticas antidemocráticas. Los operadores recorrerían sistemáticamente las zonas periféricas, identificando potenciales votantes dispuestos a comercializar su derecho al sufragio a cambio de sumas que oscilan entre 100.000 y 200.000 guaraníes.
Además de la compra directa de votos, el candidato González Vaesken tampoco ha abandonado otras viejas prácticas coloradas. Durante su campaña, ha sido visto repartiendo bolsos con productos de la canasta básica en barrios de escasos recursos, una estrategia clientelista diseñada para convencer a los electores más vulnerables de que voten por su candidatura el próximo domingo.
La paradoja resulta particularmente llamativa cuando se examina el discurso de campaña de González Vaesken. El candidato ha cimentado su propuesta electoral sobre la premisa de una gestión “limpia y transparente” durante su periodo como gobernador del Alto Paraná, entre 2018 y 2023.
Constantemente ataca a sus adversarios políticos y se jacta públicamente de no tener denuncias de corrupción en su contra, proyectando una imagen de político impoluto que contrasta dramáticamente con la realidad documentada de su administración departamental.
Sin embargo, múltiples acusaciones de malversación de fondos públicos permanecen sin investigación fiscal, protegidas por un silencio que muchos consideran cómplice. Las denuncias no son rumores de pasillo: están respaldadas por documentos, facturas y testimonios que apuntan a un esquema sistemático de corrupción que habría operado durante toda su gestión como máxima autoridad departamental.