
El trabajador terminó con el antebrazo derecho amputado.
Mismo “cuento chino” de precariedad laboral deja otro trabajador mutilado
Una vez más, el “cuento chino” de siempre vuelve a repetirse en la industria nacional con anuncios de inversión millonaria, promesas de empleo formal y desarrollo, pero en la práctica la realidad es de precariedad laboral, ausencia de derechos y trabajadores mutilados. Esta vez, la nueva víctima es Rodolfo Gabriel Peralta Ferreira (28), quien perdió el brazo derecho en un grave accidente laboral ocurrido ayer en la empresa Dongjin Paraguay S.A., de capital chino, ubicada en la Zona Industrial de Hernandarias.
Peralta realizaba tareas de mantenimiento, una de las áreas más riesgosas dentro de las fábricas, cuando intentó ajustar la correa de un elevador defectuoso. Un alambre de acero expuesto, sin señalización ni protección, le provocó un corte que derivó en la amputación del miembro superior y una pérdida masiva de sangre. Fue auxiliado por sus compañeros y trasladado de urgencia al Hospital Distrital de Hernandarias, donde permanece internado en terapia intensiva. Como en tantos otros casos, el trabajador no era aportante del Instituto de Previsión Social (IPS).
MODELO A NO SEGUIR
Dongjin Paraguay forma parte de un paquete de inversiones extranjeras promocionadas como modelo de reactivación económica y generación de empleo. Sin embargo, detrás del discurso oficial, se repiten denuncias de falta de seguridad industrial, escasa capacitación, tercerización encubierta y omisión sistemática de aportes sociales, especialmente en áreas sensibles como mantenimiento y producción.
Este caso se suma a una larga lista de antecedentes vinculados a empresas o grupos de origen asiático que operan en el país. Hace apenas semanas, una joven trabajadora perdió un brazo en la fábrica Sincere S.A., en Ciudad del Este, en un accidente casi calcado: máquinas encendidas, protocolos de seguridad inexistentes y presión laboral extrema. Los propios obreros describieron el lugar como un “infierno laboral”, con jornadas extenuantes, maltratos, descuentos arbitrarios y aportes al IPS irregulares o inexistentes.
Antes de Sincere y Dongjin, ya hubo denuncias similares contra Dreams S.A., Hoahi y otras firmas, señaladas por vulnerar derechos laborales básicos, aprovechar la inoperancia y desinterés en la fiscalización estatal y operar bajo un esquema donde el trabajador es descartable. Cambian los nombres de las empresas, pero el patrón de capital extranjero, débil control, accidentes graves y silencio institucional, se mantiene vigente.
Mientras tanto, los cuerpos mutilados de obreros jóvenes se convierten en el costo real de un modelo que prioriza números y propaganda por sobre la vida, la seguridad y la dignidad laboral. El “cuento chino” sigue con las promesas que se repiten, pero consecuencias siempre recaen sobre los empleados.