
El restablecimiento de los vuelos entre Asunción y Minga Guazú marca un nuevo intento por consolidar la conectividad aérea interna, aunque el desafío, según el Gobierno Nacional, no pasa solo por habilitar la ruta, sino por garantizar su sostenibilidad comercial en el tiempo.
La ministra de la Secretaría Nacional de Turismo, Angie Duarte, señaló que el primer paso debe centrarse en fortalecer los vuelos de cabotaje antes de proyectar la llegada de conexiones internacionales al aeropuerto internacional Guaraní.
“Lo ideal es comenzar por los vuelos de cabotaje, conectar Asunción con Minga Guazú y hacer un trabajo fuerte a nivel comercial para que el vuelo sea sostenible en el tiempo”, expresó. En ese sentido, remarcó que no basta con habilitar la frecuencia aérea, sino que se requiere una estrategia que garantice ocupación en ambos tramos.
Duarte indicó que desde la Senatur pueden gestionarse acuerdos institucionales y alianzas que contribuyan a que los vuelos “vayan y vengan llenos”, aunque aclaró que el trabajo comercial directo corresponde a la aerolínea operadora.
CONEXIÓN NACIONAL
La ministra planteó además que la visión debe ser más amplia que una simple conexión con el aeropuerto internacional Silvio Pettirossi. “No solo conectar Minga Guazú con el Silvio Pettirossi; hay que integrarse también con Encarnación, Concepción y el Chaco Paraguayo”, sostuvo, al referirse a la necesidad de consolidar una red interna sólida.
Según explicó, una vez fortalecidas las rutas nacionales, el siguiente paso será prospectar vuelos internacionales mediante acuerdos de cielos abiertos, como el ya vigente con Argentina. Sin embargo, advirtió que para ello se requieren ajustes normativos e incentivos específicos que hagan competitivo al aeropuerto Guaraní.
El objetivo final es atraer operaciones comerciales internacionales y captar pasajeros que hoy llegan a los aeropuertos de Foz de Iguazú y Puerto Iguazú, ofreciendo la alternativa de descender en territorio paraguayo.
Para las autoridades, la clave estará en la planificación estratégica y en la articulación público-privada que permita convertir la conectividad aérea en un motor real de desarrollo regional.